El Caballero del Everest 2 Extraido de www.desnivel.com

Por Redacción Digital   digital@desnivel.es

Charles Evans y Edmund Hillary en el campamento base en 1953. El 23 de mayo de 1953 Tom Bourdillon y Charles Evans trataron de hollar la cumbre del Everest sin lograrlo, pero alcanzaron la cumbre sur (8.770 metros). Una semana más tarde, el reto lo protagonizaron dos leyendas del alpinismo internacional: Edmund Hillary y Tenzing, fallecido en 1986.
Foto: desnivelpress.com

Antes de la expedición de 1953 habías participado en el reconocimiento de 1951 que dirigió Eric Shipton. Después de formar parte de este pequeño equipo de seis personas ¿te resultó difícil adaptarte a una expedición con una estructura mucho más pesada?
La expedición de 1953 era una expedición grande, pero la componíamos únicamente trece miembros occidentales, de los que en realidad sólo diez eran alpinistas. Este grupo, comparado con expediciones posteriores, es realmente pequeño. Por otra parte, tuvimos a muchos sherpas trabajando con nosotros y también empleamos bastante material. No tuve ningún problema en particular. Me sentía muy fuerte, trabajé mucho explorando el camino en la cascada de hielo, y más tarde en la pared del Lhotse.

Por eso, porque había demasiado trabajo por hacer, no coincidí demasiado con los otros miembros de la expedición. Fue una expedición muy bien organizada y sus miembros formábamos un buen equipo. Todo funcionó, tuvimos suerte con el tiempo en el asalto final y conseguimos la cima.

¿Cómo era Tensing?
Tensing tenía una personalidad muy atractiva, muy agradable. Era muy apuesto, y en su cara había siempre una brillante sonrisa. Trabajar con él resultaba muy placentero. También era un buen alpinista, muy fuerte, con un gran historial. Probablemente, en aquel momento, era el sherpa que más destacaba como escalador. En aquella época los sherpas eran muy buenos como porteadores, pero no tanto como escaladores técnicos. Tensing sí lo era y por tanto fue un buen compañero en la montaña, había intentado ya en siete ocasiones el Everest.

¿Fue su experiencia muy importante para ti?
Pienso que esto no representó ninguna diferencia. Era un buen compañero, escalamos juntos, pero él tampoco me dio ningún tipo de consejo o recomendación. Al principio no utilizamos a Tensing en la parte media de la montaña, pues él estaba muy ocupado organizando a los sherpas para subir las cargas. No fue hasta el final de la expedición cuando coincidimos en la pared del Lhotse y en la parte superior de la montaña.


Tenzing Norgay en la cima del mundo. Primera ascensión junto a Edmund Hillary, 29 de mayo de 1953.
desnivelpress.com

“Tensing tenía una personalidad muy atractiva, muy agradable. Era muy apuesto, y en su cara había siempre una brillante sonrisa”.



¿A qué se debió que Tensing fuera tu compañero en esta escalada?
Realmente mi compañero de cordada era el otro miembro neozelandés, Georges Lowe, pero a John Hunt no le gustaba que dos neozelandeses escaláramos juntos, pues nosotros teníamos gran experiencia en hielo y pensó que era mejor que trabajáramos por separado, para de esta manera aprovechar mejor nuestra habilidad tallando peldaños en el hielo. Miré a mi alrededor y vi que Tensing era muy fuerte y activo, comenzamos a ir juntos y realizamos unos horarios muy rápidos subiendo y bajando por la montaña. Como nos compenetrábamos bien, estábamos fuertes y éramos rápidos, de una forma natural, nos convertimos en un equipo.

Después de transportar algunas cargas al Collado Sur, descendimos de la montaña y se repartieron las tareas que habría de hacer cada miembro de la expedición en los próximos días. Y se decidió que el primer equipo alcanzaría la cumbre sur y que el segundo intentaría llegar a la cima. No cabía duda de que Tensing y yo formábamos el equipo más fuerte y rápido. Por eso se nos encomendó la tarea de alcanzar la cima.

¿Qué fue para ti lo más difícil del día de la cima? ¿El conocido desde entonces como Escalón Hillary?
Sabíamos que este “Escalón” estaba allí, porque se podía ver desde lejos. También sabíamos que podía representar un problema. Cuando alcanzamos la base del Escalón aquello parecía muy vertical, y nos encontrábamos un poco cansados en aquel momento. Pero teníamos que superarlo para llegar a la cima. De pronto me di cuenta que en el lado derecho había una cornisa hielo, y que entre ella y la roca había una especie de fisura. Decidí intentarlo por ella, con los crampones sobre el hielo y las manos en la roca. Lo fui superando así, un poco asustado, pues de romperse la cornisa caería por la vertiente del Kangchung. Al superar el Escalón fue cuando, por primera vez, estuve totalmente seguro de que alcanzaríamos la cima.

Hasta aquel momento lo único que tenía claro era que íbamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas. Nos quedaba un largo camino pues el “Escalón” se encuentra en mitad de la arista somital que parte de la cumbre sur, y aún no podíamos ver la cima. En aquella época el material no era muy sofisticado y tuvimos que hacer un gran trabajo tallando escalones. En esta tarea yo tenía una gran experiencia pues en Nueva Zelanda había tallado en el hielo muchos escalones. Así que continué tallando, intentando adivinar donde se encontraba la cima. Finalmente superé una gran banda de nieve y pude ver que, delante de nosotros, la arista terminaba y al fondo se veía el gran plató del Tíbet.Miramos a la derecha y vimos una pequeña loma de nieve de unos quince metros, tallé peldaños en ella y me encontré en la cima.


Edmund Hillary en el billete de 5 dólares de Nueva Zelanda.
Foto: desnivelpress.com

¿Tan importante era esta labor de tallar peldaños en el hielo?
Durante toda la expedición trabajamos muy duro realizando esta tarea pues llevábamos crampones de diez puntas, sin puntas delanteras, y tampoco los piolets estaban muy evolucionados. Ahora hay un material que permite ascender por hielo totalmente vertical, algo que en aquella época no nos era posible. Ascendíamos tallando peldaños, y por ello la escalada era, desde luego, más difícil y más lenta.

¿Hasta qué punto fue importante el oxígeno artificial en esta escalada?
Este fue uno de los mayores problemas a los que nos tuvimos que enfrentar. Realmente era una barrera psicológica. No sabíamos si, aún empleando oxígeno, podríamos alcanzar la cima del Everest. Todos los médicos nos habían dicho que esta cima representaba el límite absoluto en el que una persona podría sobrevivir. Por eso, aún con oxígeno artificial, no sabíamos si nuestro cuerpo lo podría soportar. Pero, mientras ascendía, a pesar de utilizar oxígeno, me sentí fuerte y no me pareció que pudiéramos sufrir una lesión grave. Y cuando por fin nos encontramos en la cima, para tomar fotos, me quité la máscara de oxígeno durante quince o veinte minutos, y no tuve ningún problema.

Lo único que noté, cuando llegó el momento de descender, y me puse de nuevo la máscara, fue que todo parecía brillar mucho más, como si la luz fuera ahora más potente. Obviamente el oxígeno tenía efectos y me hacía ver mejor.

¿Pensaste en aquel momento que sería posible alcanzar la cima del Everest sin oxígeno?
En aquel momento no nos lo planteamos. Pero cuando nos encontramos abajo pensé que sería posible para gente que estuviera muy bien aclimatada, y de hecho así ha sido.

¿Piensas que Mallory e Irvine alcanzaron la cima del Everest?
Nadie lo sabe. Pero hablando con gente como Eric Shipton, quien visitó aquella parte de la montaña en los años treinta, me dijo que él no pensaba que hubieran alcanzado la cumbre. Más tarde encontraron un piolet que no podría haber caído de la cima, aunque desde luego no sabemos si cayó durante el ascenso o descenso. Pienso que nadie sabrá nunca con seguridad qué es lo que realmente pasó.

¿Cambió el Everest tu vida?
No completamente. Durante cuatro años, antes de ascender el Everest, había llevado a cabo todo tipo de aventuras. Y después continué realizándolas. La gran diferencia para mí fue que, debido a la publicidad, a partir de este momento me resultó mucho más fácil conseguir ayuda para todo tipo de proyectos: expediciones a la Antártida y al Himalaya, construcción de escuelas, hospitales… Gran parte del dinero que conseguí para estos proyectos fue gracias a haber alcanzado la cima del Everest en 1953. Por eso, aun habiendo participado en muchas expediciones que disfruté tanto como la del Everest, tengo que reconocer que el haber alcanzando esta cima ha jugado un papel primordial en mi vida.

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