El Caballero del Everest 1 Extraido de www.desnivel.com

Durante cincuenta años, como si su existencia se hubiese reducido a la conquista del Everest, no ha cesado de contestar preguntas sobre aquella escalada. Tras su fallecimiento, rescatamos algunas de las últimas que tuvimos oportunidad de escuchar

Por Redacción Digital   digital@desnivel.es

Hillary, primer hombre en la cima del Everest.
Foto: Col. Edmund Hillary

Edmund Percival Hillary, fallecido la noche del viernes a la edad de 88 años, nació el 20 de julio de 1919 en Auckland, Nueva Zelanda, hijo de un editor que más tarde se convertiría en apicultor, y de una profesora de escuela. Tras estudiar durante dos años en la universidad decide unirse a su padre en el negocio familiar de producción de miel. La Segunda Guerra Mundial representará un paréntesis obligado durante el que Hillary servirá en la marina, en el Océano Pacífico, a bordo de un porta-aviones. Hillary se encuentra por primera vez en la montaña durante una excursión que realiza con sus compañeros de la escuela superior. A partir de ese momento aprovecha todos los fines de semana y vacaciones para escalar en las montañas de Nueva Zelanda, realizando difíciles primeras ascensiones.

En 1950, tiene por primera vez la posibilidad de escalar en los Alpes suizos y austriacos Al año siguiente iniciará su larga relación con el Himalaya. Con otros tres escaladores de su país, organiza y financia su propio viaje para escalar en las montañas del Garhwal (India), donde realizan la primera ascensión de seis cimas vírgenes de más de seis mil metros. En ese mismo momento se está organizando en Inglaterra la expedición de reconocimiento del Everest que dirigirá Eric Shipton. Hillary es invitado a participar en ella.

Hasta este momento todos los intentos se han realizado por la vertiente norte, pero la cruel invasión del Tíbet por los ejércitos chinos había hecho inaccesible para los ciudadanos occidentales aquella antigua línea de aproximación. En el transcurso de esta expedición de reconocimiento se va a descubrir la ruta de ascenso por la vertiente sur de la montaña, que dos años después sería utilizada para la primera ascensión. Al año siguiente Hillary volverá al Himalaya para participar en la expedición británica que intentará, como entrenamiento para el Everest, el Cho Oyu (8.201 m.). No conseguirán la cima, pero para el final de la expedición Eric Shipton tendrá seleccionado el núcleo de alpinistas que formarán parte de la expedición del año siguiente.

Shipton tiene claro que contará con los neozelandeses Hillary y Lowe. Al ser sustituido Eric Shipton por John Hunt como jefe de la expedición de 1953, éste, deseoso de tener en Londres durante los preparativos a todos los miembros, está a punto de no invitar a los neozelandeses. Finalmente lo son, y lo que viene a continuación todos lo sabemos: el 29 de mayo, Hillary en compañía del sherpa Tensing Norgay, alcanzará la cima del Techo del Mundo.

Pero su ascensión no fue en absoluto fácil. Tras ella se esconde una gran voluntad y una mejor preparación física. Sólo pocos días antes de la fecha de su ataque, Tensing y él tendrán que realizar un gran esfuerzo para ayudar en la pared del Lhotse. Más tarde, las enfermedades que sufren diversos miembros del equipo de apoyo, les obliga a trabajar muy duro en su escalada al campo IX, hasta el punto que Hillary tiene que transportar 28,5 kilos. Además, ha de cavar, sin oxígeno, la plataforma situada a 8.500 metros en la que instalarán la tienda. A la mañana siguiente, debido a un error logístico, tienen que ascender usando solamente tres litros de oxígeno por minuto, en vez de los cuatro previstos, sacando por ello menos partido a este importante elemento. Durante todo el ascenso y descenso, Hillary ha de hacer cálculos, y ajustar el consumo de los equipos de oxígeno.


Vista de la cara Norte del Everest.
Foto: Expedición Andalucía Everest

Explicar todo esto hoy en día no despertará el interés de nadie. Hay que situarse en aquella época, en la que la mayoría consideraba que, aún con oxígeno, a aquella altura se alcanzaban los límites de supervivencia humana. Y en aquellos límites se adentraron Tensing y Hillary, sin saber realmente qué es lo que tenían ante ellos ni que pasaría si se quedaban sin oxígeno…

Que Hillary formara parte de la cordada de cima, no fue fruto de la casualidad; según la opinión de sus compañeros era el miembro del equipo que poseía más energía, entusiasmo y nivel alpinístico.

Al Himalaya volverá en numerosas ocasiones para intentar objetivos alpinísticos. Entre otras, realizará las primeras del Ama Dablam (6.987 m.), Thamserku (6.367 m.) y Kangtega (6.767 m.), además de intentos en el Makalu (8.481 m.) y este del Everest.

También visitará el Himalaya en busca de aventura. Así, en 1968, explorará los ríos del este del Nepal utilizando dos pequeñas embarcaciones. En 1977 remontará el Ganges desde el océano hasta su nacimiento, al pie de las cimas del Himalaya. Otra tarea en la que se empeñará será en la de la búsqueda del mítico “Yeti”, para llegar a la conclusión de que se trata de una criatura mitológica. Desde el año 1961 Hillary volverá todos los años al Himalaya combinando las expediciones alpinísticas con los proyectos de ayuda al pueblo sherpa. Sus esfuerzos se materializarán en 25 escuelas, 2 hospitales, 12 clínicas, numerosas conducciones de agua, construcción de puentes, altipuertos, y arreglo de caminos. Asimismo trabajará en un programa de repoblamiento forestal del Parque Nacional del Sagarmatha (Everest). También colaborará duramente para recaudar fondos para la reconstrucción del Monasterio de Thyangboche, destruido por un incendio en enero de 1989.

En medio de tanta labor humanitaria llega la tragedia: su mujer y su hija mueren en un accidente de avión cuando se dirigen de Katmandú a Phaphlu. Las regiones polares también han supuesto un gran atractivo para Hillary. Dirigirá la expedición de Nueva Zelanda en la que, con cuatro compañeros, alcanzará el Polo Sur en tres tractores acondicionados. Será la primera vez que el hombre pisa el Polo Sur en un vehículo. En 1985, acompañará a Neil Armonstrong en una pequeña avioneta con la que aterrizarán en el Polo Norte. Con ello se convertirá en el primer hombre en haber alcanzando al Polo Norte, Sur y la cima del Everest.


Edmund Hillary y Tenzing Norgay en el campo base, nada más regresar de la cima del Everest.
Foto: desnivelpress.com

Además de toda esta intensa actividad alpinística y humanitaria, Edmund Hillary ha encontrado aún tiempo para escribir ocho libros. Hablar de todas las distinciones y honores que se le han otorgado sería aburrido. Sí podemos reseñar que tras su ascensión al Everest la reina Isabel II de Inglaterra le nombró “Sir”, que ha sido embajador de su país en la India, Nepal y Bangla Desh, y que ha sido condecorado por las Naciones Unidas por su intensa labor en defensa y protección del medio ambiente. Esta tarea, lo mismo que sus proyectos de ayuda al pueblo sherpa, han ocupado un lugar fundamental en su existencia. Por ello ha sido directivo de la Fundación Internacional “World Wildlife”, representante especial de la Unicef para los niños del Himalaya, y presidente honorario de “Mountain Wilderness”.

La entrevista que sigue se la realizamos durante una visita que realizó a Torelló. A pesar de su avanzada edad, Hillary recordaba como si hubiera sido ayer la escalada que realizó hace cuarenta años. Pero dejémosle hablar a él…

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