Fotografía arquitectónica: una disciplina (casi) aburrida

Una de las disciplinas fotográficas más complicadas y a la vez menos agradecidas de las que existen es la fotografía arquitectónica. Primero, por el alto nivel de preparación que requiere. Segundo, porque los resultados suelen ser, cuando menos, fríos. Sin embargo, ya hemos visto en más de una ocasión que en fotografía se puede sacar petróleo de donde no lo hay, y la arquitectura no va a ser una excepción. Por Eduardo Parra

(ver fotos originales )



De la fotografía arquitectónica, cabe tener en cuenta -ante todo- que para hacerla bien se requiere de un equipo especializado muy caro y de unos conocimientos técnicos altamente avanzados. Si en la fotografía más mundana, ser fieles a la realidad es importante, en la arquitectónica, esta necesidad de apegarse a la realidad va a ser crucial. No obstante, vamos a tratar de lograr unas fotos estupendas confiando en nuestro principio básico de siempre: el equipo no lo es todo.Lo difícil y lo fácil

Como ya hemos avanzado, la fotografía arquitectónica es difícil por definición. Las fotografías de arquitectura suelen presentar serios problemas de acartonamiento y monotonía. Todas parecen iguales, y en una gran mayoría de ocasiones quedan reducidas a frías tomas de catálogo. Para tratar de remediarlo, contamos con unas cuantas armas fotográficas: las perspectivas, un punto de toma estudiado, una buena luz, un enfoque acertado y la búsqueda de detalles. Todos ellos constituyen elementos estupendos para romper esa rigidez temática.

De donde no hay, no se puede sacar. En ocasiones, hacer arte es imposible.

Una línea es, sin duda, el primer y fundamental elemento que compone -o va a componer- nuestra instantánea. Hay que tener presente que, en general, las líneas concebidas por un arquitecto persiguen transmitir un mensaje: desde la simple grandiosidad, hasta la más sensual voluptuosidad. Un mensaje que puede perderse, si no prestamos suficiente atención.

Si nos basamos en la disposición de las líneas como elemento conductor de la atención, lograremos mejorar de forma importante la composición. Hay fotógrafos que consideran un error el que converjan líneas verticales en las fotografías de arquitectura. Para remediarlo, emplean costosísimos equipos con objetivos específicos descentrables o cámaras técnicas de gran formato. Sin embargo, ese supuesto error le otorga fuerza a la imagen.

La convergencia de líneas no siempre es apreciada. Para tratar de remediarla con nuestros modestos medios, un pequeño remiendo es alejarse en la medida en que nos sea posible y forzar el tele.

Al mirar hacia arriba en un contrapicado, se exagera la perspectiva; las líneas verticales se fugan hacia el cielo, dotando a la fotografía de una sensación de grandiosidad. También se puede crear el efecto contrario fotografiando desde un punto de vista muy alto, con un ángulo de toma bien picado. En este caso, las líneas convergen hacia abajo, transmitiendo la sensación de vértigo –aunque, ciertamente, pocos son los que pueden subir a lo más alto de un edificio para hacer una toma picada. El mejor punto de toma sólo puede determinarse observando desde todos los ángulos. Aquí no hay truco: todo consiste en pararse y mirar. Y luego, elegir.

e punto de toma no puede relegarse a la improvisación: necesita estudiarse. El problema es que, en ocasiones, los elementos urbanos no juegan a nuestro favor, y nada puede hacerse para evitarlo

También podemos modificar la fuga de líneas con el uso creativo de diversas distancias focales. Si utilizamos un gran angular y nos acercamos hacia el edificio con un contrapicado, rápidamente se exagera la perspectiva, y ese efecto de “agigantamiento” se multiplica.

Aunque el contrapicado es un recurso útil en la fotografía de arquitectura, no siempre surte el efecto deseado, si no se acompaña de un punto de toma y una focal adecuada.

La utilización de focales largas, por otro lado, nos permite encuadrar detalles y convertir la fotografía de líneas en tomas algo más abstractas -o no. Las líneas curvas, por el contrario, son las que transmiten mayor dinamismo y elasticidad.

Si no puede retratarse la totalidad del edificio, podemos tirar del tele y reducir la construcción a algún detalle mínimo. El hecho de recortar la realidad no siempre tiene que ser algo malo.

Además de todo esto, debemos recordar que estamos fotografiando, casi siempre, grandes estructuras, por lo que será necesaria una gran profundidad de campo. Sobre todo, en aquellas tomas en las que las líneas sean oblicuas: en ellas, corremos el riesgo que una ausencia de foco destroce, literalmente, la composición.

Sobre todo, la luz

Una iluminación adecuada es otro ingrediente esencial. Recordemos que hablamos de elementos generalmente enormes, por lo que ya nos podemos ir olvidando de la eficacia de nuestro flash, por muy potente que sea. Será necesario un buen foco en forma de astro rey –léase, el Sol-, o una exposición larga con la inestimable ayuda del trípode.

En estos casos, tampoco hay opción posible. Contar con un buen equipo de iluminacion para fotografiar una edificación es algo poco menos que imposible. En nuestro caso, o hay sol, o nada. El flash, aquí, es inútil.

La iluminación, insistimos, es básica. Ciertamente, las líneas físicas o las que se crean con la composición cobran forma en nuestro subconsciente cuando existe un rango definido de tonos. Sobre todo, cuando el contraste es más fuerte.

Eduardo Parra
Fotoperiodista

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3 comentarios

  1. Se ha puesto de modo lo que llaman fotografia HDI que da imagenes más efectistas pero en lo esencial estoy de acuerdo contigo: de donde no hay no se puede sacar.
    Este es un problema muy extendido desde mi punto de vista en la fotografia digital. Creo yo que una foto mala por mucho San Fotosop al que rezes no la haces buena.

  2. totalmente de acuerdo con vos con respecto a san photoshop yo lo uso para mejor cosas como contraste y demas pavadas pero si no tenes buenas bases no sirve para nada. Por eso postee estos articulos que me parecieron muy interesantes
    un abrazo

  3. Lo cierto es que en los tiempos del analogico la gente se preocupaba de aprender a encuadrar, a buscar buena iluminacion etc. Ahora como gracias a la digital sale todo enfocado las fotos tienes un minimo pero tampoco mejoran.
    Algo se ha ganado pero algo tambien se ha perdido.

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