Perfil.com: La beatificación del primer santo indígena

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La mujer sobre quien Namuncurá obró su milagro afirma: “Salvó mi vida y no voy a dejar que se digan pavadas”

El caso de Valeria Herrera fue el que permitió que el legendario mapuche sea canonizado por la Iglesia Católica. La mujer padecía un cancer de útero que desapareció tras rezarle y pedirle cura a San Ceferino.

Por Carlos Espinosa (Télam) | 10.11.2007 | 21:59

 Fuente: Telam

 

Chimpay, Río Negro – Valeria Herrera, la joven de 31 años en cuyo cuerpo se produjo la curación de un cáncer de útero que permitió la consagración de Ceferino Namuncurá como beato de la Iglesia Católica, dijo hoy que no se siente una “elegida” pero asume la responsabilidad de ser portadora de un mensaje de esperanza y fe.

Hace ocho años la mujer, cordobesa de nacimiento, recién casada con Joseph, un muchacho nacido en Costa de Marfil, Africa, -en donde ambos habían coincidido en una misión católica- perdió un embarazo y el diagnóstico médico fue contundente: cáncer de útero.

“Esa misma noche, mientras lloraba con desesperanza, encontré junto a mi cama una revista con la historia de Ceferino, leí que tenía 19 años cuando murió y yo en ese tiempo tenía 24, que él era indio mientras yo había trabajado entre los indígenas en el norte de mi país y en Africa, sentí una fuerte identificación y decidí pedirle que me curara”, relató Valeria a periodistas de todo el país y el mundo que se encuentran en Chimpay, donde mañana el mapuche será beatificado.

Su testimonio conmovió cuando dijo: “Tenía escasa posibilidad de cura según los médicos; eso era un viernes y el lunes debía presentarme en un hospital de la ciudad de Córdoba para iniciar un urgente tratamiento de radioterapia”.

“En ese fin de semana recé y le pedí a Ceferino, a quien siempre admiraba desde chica por su rostro de paz. El lunes cuando volví al hospital ya no había rastros de los tumores“, contó la mujer, siempre tomada de la mano de su esposo Joseph.

El caso nunca tuvo explicación para los médicos cordobeses, fue llevado a Roma a la comisión pro beatificación de Ceferino y se lo analizó durante mucho tiempo, hasta que a mediados de 2006 se produjo el dictamen final: para la Iglesia se trató de un milagro.
 
Valeria, menuda y de voz suave, respondió con claridad a las preguntas de los periodistas y se sonrió cuando dijo: “Estar ahora en Chimpay es como venir a conocer personalmente a un amigo que conozco hace mucho por correspondencia”.

Pero advirtió, ante cualquier interpretación que pretenda una promoción con fines comerciales que “a mí se me dio la vida de nuevo, así que no puedo permitirme estar al servicio de la pavada”.

La curación significó, además, la posibilidad de que Valeria tuviera tres hijos, el primero de ellos apenas un año y medio después de aquel diagnóstico médico, y hoy la familia vive en Alta Gracia, Córdoba.

Mientras Valeria contaba su peculiar experiencia, fuertes ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora hacían peligrar la estabilidad del escenario de 800 metros cuadrados levantado en Chimpay, en medio de un descampado a pocos metros del río Negro, para la ceremonia del domingo.

Los organizadores miran el cielo amenazante, con densos nubarrones oscuros, y expresan la seguridad de que “Ceferino nos va a acompañar y finalmente mañana será un lindo día”.

A pesar del tiempo poco agradable una multitud estimada en más de 30 mil personas, según fuentes policiales, ya se encuentra en la localidad, circulando por el Parque Ceferiniano, rezando junto a la estatua del indio mapuche, recorriendo los puestos de venta de recuerdos y reunida en grupos de oración.

Cada tanto un aplauso espontáneo surge entre la gente, cuando alguna caravana de jinetes gauchos con el estandarte identificatorio de alguna lejana localidad ingresa al predio; o para saludar casos individuales de fidelidad a Ceferino, como ciclistas o caminantes, que llegan desde poblaciones de toda la zona.

Hasta las últimas horas de la tarde todo estaba en calma y el jefe de la Policía de Río Negro, comisario Jorge Cha, confió a la agencia oficial Télam que “tenemos más de mil efectivos trabajando, 500 aquí en el pueblo y una cantidad similar en las rutas de acceso”.

Poco antes de las 17 un helicóptero de una empresa privada realizó, a pocos metros del escenario, un aterrizaje de prueba para comprobar que el lugar es apropiado para la operación de otras naves similares, las que mañana trasladaran al secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone; el cardenal primado Jorge Bergoglio, el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli y otras altas autoridades.

El acto está anunciado a partir de las 11, con la ceremonia de beatificación primero y la celebración de la misa después; pero ya al amanecer comenzarán las invocaciones al nuevo beato, con una rogativa a cargo de representantes de las comunidades mapuches de la zona.

Fuente: Télam

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