Febrero 1, 2008 por Claudio Martignoni
Historia con aroma a nitrato
Las fotos antiguas guardan historias que solo el retratista y los retratados pueden salvar. Por esta razón, este periódico se ha empeñado en localizar a cuantos testigos puedan dar cuenta sobre las imágenes que captó Robert Capa a principios del año 1939 en la Barcelona que resistía el final de la guerra civil.
En los maletines ahora rescatados de Capa, Gerda Taro y David Seymour, Chim, hibernaba parte de nuestra historia. Las dos fotografías con Barcelona por escenario publicadas en exclusiva mundial hablan por sí solas. Pero ocultan muchas cosas más.
El pie de foto escrito a lápiz por el mismo Capa sitúa al espectador en los Jardinets de Gràcia un día de enero de 1939 tan soleado como los de este del 2008. Los niños juegan con los restos de un bombardero derribado del enemigo y que es exhibido casi como atracción de feria. El ala es como un tobogán. Dos chavales hurgan en la maquinaria bajo la mirada curiosa de hombres con boina y abrigo y una mujer que se cubre la cabeza con un pañuelo. Las aceras quedan ocultas por la carrocería de varios automóviles Ford. Una pancarta clama por el apoyo de la resistencia y carteles como los que dibujaba Fontseré jalean Visca l’exèrcit popular.
Por la biografía de Capa (Ediciones Aldeasa) sabemos que el reportero llegó a la ciudad asediada alrededor del día 10. Viajaba desde París, después de un diciembre reparador tras cubrir la batalla del Ebro. Por la foto descubrimos niños repeinados, casi de domingo. Faltaban 18 días para la caída de Barcelona, para la destrucción, el exilio y el silencio de los que quedaron. Qué distintas estas imágenes a las que atrapó durante el éxodo republicano rumbo a Francia.
Robert Capa salió definitivamente de España el 28 de enero –triste 69 aniversario el de ayer–, junto a miles de españoles. Que tampoco pudieron volver. Hoy su memoria vuelve del exilio en un viaje inverso al que emprendieron estos tres maletines llenos de trozos de historia, esa historia con aroma a nitrato que se resiste a la sepultura para que todos sepamos de dónde venimos. Y dónde estamos.
















